¿Qué es ser Discípulo de Jesucristo? Es seguir a Jesús y serle fiel.
Seguir a Cristo es un camino difícil y solitario, por eso es imprescindible buscar redes de apoyo. No seamos orgullosos, pidamos ayuda a otros hermanos (laicos, sacerdotes, u otros), cada uno puede mostrarnos un rasgo de Cristo que antes no conocíamos.
Ese es el fin de todas las comunidades y movimientos apostólicos que existen: seguir a Cristo en comunidad.
Nos necesitamos: para compartir nuestros testimonios de fe, para equivocarnos juntos, caer y volver a levantarnos.
Cuando estamos solos viviendo nuestra fe, por mucho que seamos devotos, no estaremos cumpliendo con la Voluntad de Dios.
Si nos creemos tan sabios, tan firmes en nuestra fe como para sentir que “no necesitamos a nadie” ¡uf! Créanme es la primera señal de que ya no estamos con Dios. Por ultimo, ya que somos tan buenos y tan extraordinarios… entonces ¡estamos llamados a ser misioneros de Jesucristo!
La familia es nuestra primera comunidad, idealmente es allí donde aprendemos nuestros valores, donde nuestros padres hacen “las veces de misioneros”, donde se vive el amor de Dios… donde la Sagrada Familia debería ser ejemplo… Defender la vida, defender la familia y a todos sus miembros (especialmente los que deberían estar protegidos en el vientre de su madre) Ese es nuestro deber de personas de bien, de personas con sentido común, de personas… humanas. Con mayor razón, es nuestro deber si somos católicos.
¿Qué significa ser Misionero de Jesucristo? Es seguir a Jesús, serle fiel y evangelizar. Significa aceptar el llamado que me hace Jesucristo a ser santo(a).
Significa que: además de ser discípulo, además de comprometerme a seguir a Cristo, me comprometo (ya como persona adulta) a entregar la palabra de Dios, a sembrar en las personas el deseo de conocer a Jesús, y para eso, debo ser un ejemplo vivo… cada día, cada acción que haga o deje de hacer debe ser guía para mis hermanos, mi vida debe ser digna de ser imitada… porque se supone que yo, a mi vez, he logrado ser fiel a Jesucristo.
No es que esté retando a nadie, en verdad me estoy retando a mi misma… Todo esto salió porque se me ha ido un año sin ser capaz de encontrar una comunidad en la que participar… ya saben “en casa de herrero…” je je je

Amado Padre: Te pido que me envíes el fuego del Espíritu Santo, para vencer mis miedos y ser capaz de luchar por lo que anhela mi corazón.
Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.










